Biblioteca del Congreso de Chile

El despido de la Directora de Biblioteca del Congreso, comunicada por el Senado el 14 de septiembre y por la propia afectada vía Twiter, produjo reacciones en algunos profesionales  bibliotecólogos que han asumido esta cotidianeidad, ser contratado y despedido, como un ataque a la profesión a los profesionales y en último término a la ciudadanía,  ataque artero proveniente desde el aparato del poder y la política.

La prensa local, como generalmente lo hace, trató el asunto como un escándalo administrativo      agravado por un turbio proceder del Presidente del Senado y su sector político: un ajuste de cuentas, por divulgar que el Presidente del Senado ocupó información entregada por la Biblioteca del Congreso para publicar un libro y más aún, en el futuro este libro será la base del programa de gobierno de la próxima Presidente de Chile, que ahora trabaja en ONU Mujer.   Pareciera ser que los periodistas de espectáculo se han tomado los medios, nada se ajusta a los hechos; el más nimio de los procederes es parte de un engranaje de conspiración mundial e incluso universal. 


Que sea de la vida común, que un usuario obtenga información de una biblioteca o solicite a sus funcionarios  un trabajo y luego publique un libro,  que un programa de gobierno de quien sea se encuentre basado en información y contenidos de muchos libros u informes, que a un funcionario que lleva años a cargo de una Dirección lo llamen a retiro y le indiquen los puntos de disconformidad que originaron su salida,  es algo al parecer que no soportan nuestros ciudadanos y colegas, acostumbrados a ver en televisión: masacres de seres humanos, mares humanos buscando algo de alimento y agua que les permita ver el sol mañana o incluso sólo la luna de esta noche; o en el cine fantasías en las que queremos entrar.     La vida común pareciera ser tan deslavada, tan poco brillante, tan sin objetivos,  que victimizamos a cualquiera, le damos virtudes que rayan lo divino y luego nos asociamos a la historia para explicarnos nuestra miseria:(algo así)"Como pudieron hacerle esto, no se lo merecía, ella que cambió la idea y concepto de biblioteca para siempre , con seguridad en ese cargo quedara un abogado, por eso nuestra profesión no tiene posicionamiento nos pasan a llevar y ganamos pésimos sueldos".


Cuando en la vida común, somos nosotros y no los otros que tenemos la profesión de bibliotecólogo como se encuentra en la actualidad: que tapamos los ascensos de nuestros colegas quedándonos en forma temeraria, más allá de lo prudente,  ejerciendo cargos y cuando jubilamos nos metemos a honorarios, haciendo pesar nuestra experiencia sobre los nuevos profesionales; que de manera ladina tratamos de explicar a los demás que no manejamos el idioma inglés; que no leemos novelas, ni hablar de ensayos y menos publicamos algo; que entendemos de la peor manera las TIC, las listas de interés para enviar documentos que ni nosotros leemos y ni hablar de usarlos; los email para enviar cuanta cadena existe incluyendo las de virus; las redes sociales como herramienta de trabajo y en ¡horario laboral!.


Soledad Ferreiro




Comité de Biblioteca del Congreso hasta el 13/09/2012





Comentarios

  1. Estimado, al leer su correo en la lista y ahora en su blog, concuerdo en los principales puntos que expone, personalmente a mi me sorprendió leer en la prensa declaraciones de Soledad Ferreiro (desconozco si voluntariamente o no) sobre la solicitud de información del Senador Escalona.
    ¡¿Qué tiene de relevante eso, si es un usuario solicitando información?¡ ahora... ¿no es deber del bibliotecólogo entregar información al usuario, independiente de su condición sexual, política o religiosa?
    Desconozco si hay causas políticas de por medio, lo cual no me sorprendería conociendo un poco la calidad humana de la clase política de nuestro país, mejor dicho... no meto las manos al fuego por nadie en esta situación.
    Estoy de acuerdo en que somos nosotros los responsables de la sociedad en que vivimos, que la sociedad sea injusta, ambiciosa, irrespetuosa, competitiva, es porque nosotros como seres humanos somos así (el aseo comienza por casa).
    Hace poco tiempo mi institución organizó una actividad en conjunto con la Biblioteca del Congreso Nacional, fue un éxito y no dudo que eso se debió a la gestión de la señora Soledad Ferreiro, y la conozco por su debate sobre la transparencia pública y sobre el acceso a información pública, por lo que siempre he tenido muy buena opinión sobre ella, ya que no conozco aspectos negativos, eso no quiere decir que no los tenga, claro está.
    Si bien un bibliotecólogo podría hacer mucho más que un historiador en una unidad de información, pienso que un bibliotecólogo podría ser un excelente historiador si se lo propusiera, pero vivimos en un mundo donde el conocimiento y las disciplinas están tan fragmentadas, que sólo conocemos lo micro desconociendo lo macro, lo global, lo multidimensional.
    Es cierto que a veces es imposible despedir a los malos funcionarios de la administración pública, como también es difícil contratarlos; pero nuestro sistema prioriza los procesos, los papeles, la burocracia, el tecnicismo antes que al ser humano como tal, siendo casi siempre injusto socialmente, ya que no existe el criterio humano para tomar resoluciones. Las malas prácticas es la cotidianidad y es nuestro deber cambiar esto.
    Un alcance, las redes sociales son excelentes herramientas de trabajo si se aplican profesionalmente, existe mucha literatura científica al respecto, desde hace ya varios años.
    Saludos.

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